¿QUÉ ES LA CONDENSACIÓN?

Las calderas de condensación son calderas de alto rendimiento (109% PCI). Se basan en aprovechar el calor de los humos de la combustión, transformando el vapor de agua que se produce en los gases de combustión y devolviéndolo en estado líquido.

Las calderas de condensación permiten recuperar una parte importante del calor latente reduciendo considerablemente la temperatura de los gases de combustión (a unos 65°C) que en las calderas clásicas se desperdicia en la evacuación de los humos (a unos 150°C), siendo así mucho más eficientes y limitando a su vez las emisiones de gases contaminantes al medio ambiente.

En comparación con las calderas convencionales, las calderas de condensación consiguen un ahorro de hasta el 30% en el consumo de energía reduciendo hasta en un 70% las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx) y dióxido de carbono (CO2).


RENDIMIENTO SUPERIOR AL 100%

Para el cálculo de rendimiento de las calderas se toma como referencia el Poder Calorífico Inferior (PCI) del combustible.

Las calderas de condensación no utilizan únicamente el poder calorífico inferior sino que aprovechan el combustible hasta alcanzar prácticamente su Poder Calorífico Superior (PCS), que para el gas natural, es aproximadamente un 11% más de rendimiento.

Esta diferencia se encuentra en los gases de combustión en forma de calor latente del vapor de agua que forma parte de los humos. Las calderas convencionales expulsan el vapor a temperaturas muy elevadas de entre 150°C y 180°C, produciéndose así una pérdida de calor de entre el 6% y el 7%. La disminución importante de la temperatura del vapor que realizan las calderas de condensación permite la utilización de gran parte de ese calor del gas de combustión reduciendo significativamente estas pérdidas.

Este calor que puede ser aprovechado por las calderas de condensación hace que sus rendimientos instantáneos puedan llegar al 111%, aunque el límite técnico se puede considerar que es el 109% del PCI del combustible.


CÓMO FUNCIONAN LAS CALDERAS DE CONDENSACIÓN

El proceso de condensación es un cambio de fase de una sustancia del estado gaseoso (vapor) al estado líquido.

Este cambio de estado, que depende entre otros factores de la presión y la temperatura, genera una cantidad de energía denominada 'calor latente'.

Las calderas de condensación aprovechan gran parte de este calor latente para obtener un rendimiento del combustible mucho mayor, un gran ahorro energético, y menores emisiones contaminantes al medio ambiente que las calderas convencionales.

 

 

Comparativa de rendimientos entre caldera convencional y caldera de condensación:
 

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En una caldera tradicional sólo una parte de la energía contenida en el combustible se transforma en calor, el resto se pierde en la atmósfera a través de la chimenea.

Con la técnica de la condensación gran parte de las pérdidas por chimenea se recuperan, consiguiendo el máximo de eficiencia con el mínimo consumo. Así se obtiene una optimización de la energía total del combustible puesta a disposición del usuario.

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